A veces quisiera mandar a todos a la cresta, luego me acuerdo que debo
ser como Jesús y se me pasa!!
Qué frustrante me he sentido en ocasiones cuando mi cara, mis gestos y
hasta mi mirada, no tiene nada que ver con lo que realmente quiero decir.
Trabajo en un lugar, donde últimamente me he visto en esta escena. No
entraré en detalles de mi trabajo propiamente tal, pero diré que es un
escenario donde de pronto, tienes que esperar que una persona camine para tu
caminar y así llevar a muchos caminando. Por ende, si alguien no quiere ir a tu
paso, estás en la obligación de ir al suyo y por consecuencia atrasar al
resto.
Honestamente, esa situación me tiene PODRIDA! y a veces quisiera
explotar y realmente decir todo lo que estoy pensando, pero qué aprovecharía?
La verdad que nada.
En mi mismo trabajo, estoy prácticamente en la obligación de que, dos
simples y complejas palabras, me acompañen el mi quehacer profesional durante
todo el día. La primera es la Señora Empatía y la segunda, el
Señor Asertividad. Básicamente, un matrimonio.
Cuando iba a en la Universidad, tenía un ramo de Psicología donde nos
enseñaban a controlar a este endemoniado matrimonio, y honestamente fue casi un
año de mucho trabajo para mí. Odiaba esa asignatura, porque me exponía a darme
cuenta que este poseído y condenado matrimonio, durante toda mi vida estuvo en
una crisis, al borde de la separación conyugal. Pero luego de ya un par de años
de cancha o experiencia laboral, y con hartas terapias de pareja, han logrado
llevarse mejor.
A veces, cuando me levanto en la mañana, tengo que preparar a este
matrimonio que vive dentro de mi cerebro. La Pequeña Casa en la Amígdala. Es
allí donde han hecho su morada. ¡Gran lugar para su cuchitril!
Quiero ser lo más humana posible en esta oportunidad, y reconocer que
Asertividad y Empatía tienen buenos y malos momentos, como todos los
matrimonios, y es mi deber controlarlos y hacerlos funcionar (por lo menos eso
es lo que pensaba antes).
Cada día es un desafío para mí no explotar con la cantidad de cosas que
tengo dentro de mi cabeza, a veces me he encontrado orando en la mañana
diciéndole Dios "Jesús, realmente hoy no tengo ganas de ser como
tú. No tengo ganas de decir buenos días al chofer de la micro, ni de dar el
asiento cuando se sube una anciana, no tengo ganas de guardar silencio cuando
sé que tengo la razón, ni de quedarme callada cuando me humillan las personas
que creen que por tener un cargo, tienen el derecho de ser descortés y déspotas
conmigo. No tengo ganas de problematizar la situación de vulneración con los
padres, más bien de gritonearles en su cara lo mal que lo están haciendo, No
tengo ganas de ponerme al nivel cognitivo de un niño y explicarle con manzanas
que debe entrar a clases y dejar de agredir a sus compañeros, no tengo ganas de
entrar y saludar a todo el mundo para que después no digan que no los pesco y
qué pesada que soy. No tengo ganas de dar explicaciones de todo lo que debo
hacer antes un caso, cuando sé que la ley me ampara. No tengo ganas de ser
amable, ni de sonreir todo el tiempo (porque a veces también estoy triste ) No
tengo ganas de responder correos diciendo lo mismo una y otra vez, cuando lo
explicaste mil veces antes. No tengo ganas de pedir las cosas "por
favor" 40 veces a la misma persona por el mismo motivo. No tengo ganas de
ser amable con quien constantemente evita pasar cerca de mí para no saludarme o
simplemente da vuelta su cabeza para no mirarme. Señor, hoy no tengo ganas de
ser como Tú"
En un proceso difícil para mí, que se repite a diario, pero como dije
más adelante, yo pensaba que éste matrimonio, alojado en la Pequeña Casa en la
Amígdala de mi cerebro, podía controlarla sin problemas, pero no. Bueno es Dios
que me ha dado su Espíritu Santo y Su Palabra para guiarnos.
Jesús también pasó por un momento similar, y durante la semana en mis
devocionales también veía su ejemplo cuando le decía al Padre “ Pasa de mi esta copa, pero que no se haga tu voluntad, sino la
tuya ” (Mateo 26:39)
Hoy meditaba en esta palabra:
Mateo 11. 28-30 Venid a mí todos los que
estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre
vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis
descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.
Bien sabemos que el jugo se lleva compartido, y
tiene que haber un buey fuerte para que guíe al más débil. Pero, profundizaban
mis pensamiento en que Jesús, en esta palabra, no nos dice que él nos va a
llegar el yugo, nos dice que nosotros llevemos su yugo, es decir, que
andemos juntos, que Él nos va a guiar, que es de ÉL de quien debemos aprender y
es a través de Él, donde podremos descansar.
Por otro lado, el libro de Santiago, es un libro
altamente duro al momento de referirse a cómo debemos actuar como Cristianos
(estúdialo y quedarás en Jaque) Me quiero referir sólo a los versos que
hablan sobre la lengua y su dominio.
Santiago 3:5-6 Así también la lengua es un miembro pequeño, pero
se jacta de grandes cosas. He aquí, !!cuán grande bosque enciende un pequeño
fuego! Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta
entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la
creación, y ella misma es inflamada por el infierno.
Los que vivimos en Chile, sabemos cuán terribles
son los incendios y con la facilidad que se producen, es por eso que, cuando
termino de decirle a Dios todo lo que A Veces no quiero hacer o seguir
haciendo,se me viene este verso a la cabeza y la importancia de poder ser como
Cristo.
Santiago 1:19, “Por esto, mis amados
hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para
airarse“.
Nos seamos Cristianos de cartón, no seamos
cristianos que atesoran contiendas en sus cabezas y corazones, la Obra del
Espíritu Santo debe fluir en nuestra vida y Cristo es el Mejor ejemplo.
Santiago 1:26, “si alguno se cree
religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón,
la religión del tal es vana.”
Santiago está instruyendo nos está instruyendo a
mantener un estricto control sobre nuestra lengua, no debemos permitir que todo
lo que venga a nuestra mente salga de nuestra boca ¡Qué terrible sería!.
Debemos contenernos, de lo contrario, estaremos pagando las consecuencias de
nuestras acciones. El que guarda su boca y su lengua, su alma guarda de
angustias. (Proverbios 21:23)
Una persona que tiene la lengua calumniadora y
altanera, no puede tener un corazón verdaderamente humilde y amable.
En el capítulo 3:5-10 leemos: Así también
la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. Y la lengua es
un fuego, un mundo de maldad y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda
de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno, es un mal que no
puede ser refrenado, llena de veneno mortal. Con ella bendecimos al Dios y
Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de
Dios. De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no
debe ser así.
Por lo tanto, como verdaderos cristianos,
debemos humillarnos ante Cristo, abrir nuestro corazón y rendir nuestra carne.
Constantemente me veo tentada a dejarme dominar por este pequeño miembro, Pero
realmente no vale la pena. Es por esto, que cada mañana debo orar y pedirle a
Dios que me ayude a ser como Él, es mi más profundo deseo. Y bueno es Dios que
nos escucha y responde.
Filipenses 2:5-8 Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo
también en Cristo Jesús,
el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como
cosa a que aferrarse,
sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante
a los hombres;
y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose
obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.

No hay comentarios:
Publicar un comentario