miércoles, 25 de noviembre de 2015

Amistades Añejadas en Roble





Hace un par de días, me quedé pensando en ese slogan “Amistades añejadas en Roble” y sin conocer mucho su significado, aludí de qué trataba de amistades fuertes y duraderas, a prueba de tambaleos. Entonces comencé a sopesar si en mi vida tenía o no tenía una amistad con esas características, y demoré varios días en llegar a la conclusión de que sí, sí las tengo. Sin duda llegar a esa respuesta, alegró mi corazón.

Entendamos un poco acerca de qué significa que un vino sea añejado en roble, así podré continuar lo que quiero decirles.

Bien se conoce la buena fama del vino chileno a nivel internacional. Por su sabor, olor, textura y un montón de cosas más. En lo personal, me gusta mucho el vino, y se hace un rito especial tomarlo con personas especiales para mí. Al haber diferentes tipos de vinos, también existen diferentes tipos de momentos y comidas que acompañen el vino, o al revés, vinos que acompañen comidas. Por lo tanto, hay uno para cada ocasión.

Por otro lado, el Roble árbol típico Chileno (Aunque también lo encuentras en Argentina y Gran Bretaña) se caracteriza por ser un árbol que crece en suelos profundos y habitualmente a baja altitud. En ocasiones forma bosques puros. La madera tiene muchos usos y es apreciada por su durabilidad y dureza, particularmente en la construcción de postes, pero también es apreciada para hacer leña y carbón.

Así también, la relación que vincula a los buenos vinos con el roble proviene de mucho tiempo atrás, ya que las barricas de roble se han utilizado en la elaboración del vino desde hace muchos siglos y, por lo  general, la mayoría de los vinos finos son añejados en este tipo de toneles.

Luego que el vino fermenta  éste queda duro, áspero e inmaduro por lo que debe asentarse por un periodo de tiempo, puede ser conservado en barricas de madera relativamente nuevas que no son neutrales, sino que afectan el desarrollo del vino. Las barricas de roble son uno de esos tipos de barricas que pueden influenciar el sabor y el aroma del vino que contienen.

Ahora ¿Qué tiene que ver todo lo anterior con el título? Creo que ya más de alguno ha podido captar lo que quiero decir.

Aquellas amistades que tú y yo tenemos y por mucho tiempo hemos visto que no se han diluido a pesar de viento y marea, a pesar de malos entendidos, a pesar de la distancia, a pesar de pensar diferente, a pesar de no hablar durante mucho tiempo, a pesar de no verse durante muchos años, a pesar que nuestra historia y curso de vida hayan cambiado, siguen siendo amistades fuertes.

Son amistades que han crecido en suelos profundos, y sus raíces se han extendido de tal manera, que ya no sabes cuánta distancia ha recorrido bajo tierra y que han logrado imponerse como un bosque puro.
Son amistades con durabilidad y dureza, donde las circunstancias no frenan el crecimiento porque sus raíces los sustentan.
Son amistades que han afectado nuestro desarrollo en cuanto a nuestras vivencias, experiencias, momentos únicos e inolvidables, son amistades llenas de recuerdos, risas y llantos, alegrías y tristezas, donde lo más hermoso queda vivo al cerrar nuestros ojos y una y otra vez poder volver a repetir todo lo que vivieron juntos.
Son amistades que han influenciado el sabor y el aroma de mi vida. Donde puedo decir, que lo que soy ahora, se debe a esa aromática y saborizante influencia.

En todo lo que soy hay una parte de ellos, en todo lo que hago, en todo lo que tengo, en todo lo que pienso o digo, en todo lo que siento.

Me gusta mucho leer la historia de David y Jonatán (1° Samuel 20:1-42) ver su lealtad y entrañable amor mutuo, donde Jehová siempre fue sus sustento.  Donde sus promesas y juramentos eran en base a Él y sus corazones palpitaban a unísono porque se amaban como a sí mismos (1° Samuel 20:17)

Cuando escribo esto, se me vienen nombres, rostros sonidos y recuerdos a mi cabeza, y amo saber que están ahí, amo saber que son pocos, amo saber que a estas alturas, todo sigue siendo como antes. Aunque también hay un trago amargo, donde mi corazón se entristece al saber que también pasaron por mi vida personas que amé y que ya no están, personas que en su etiquetado decía “amistad con fecha de vencimiento” Sólo que nunca supe cuándo iban a vencer... cuando probé el trago amargo, ya era demasiado tarde.

Sin embargo, también se me vienen a mi cabeza aquellas personas que, de a poco están siendo sembradas en buena tierra, y que con el tiempo veré si de ellas crecieron raíces fuertes en un suelo profundo. El tiempo y la experiencia lo dirá, porque por más que anhele hacerlas crecer en un bosque puro, el tiempo me dirá con qué aroma y sabor influenciaron mi vida y yo la de ellos.

Tener una migo es tener un hermano, tener un amigo es tener 10 dedos más para contar, dos manos más para sostener, dos brazos más para abrazar y dos piernas más para caminar. Tener un amigo es contar con doble visión de las cosas, con más capacidad de oír lo que no logras oír por ti solo, es aumentar la perspectiva del aroma de las cosas que huelen al unísono. Finalmente, tener un amigo, siempre será una bendición.


“Es mejor ser dos que uno, porque ambos pueden ayudarse mutuamente a lograr el éxito.  Si uno cae, el otro puede darle la mano y ayudarle; pero el que cae y está solo, ese sí que está en problemas.  Del mismo modo, si dos personas se recuestan juntas, pueden brindarse calor mutuamente; pero ¿cómo hace uno solo para entrar en calor?  Alguien que está solo puede ser atacado y vencido, pero si son dos, se ponen de espalda con espalda y vencen; mejor todavía si son tres, porque una cuerda triple no se corta fácilmente”  Eclesiastés 4:9-12



“En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempos de angustia”. Proverbios 17:17


miércoles, 4 de noviembre de 2015

El Cántico de Habacuc



La primera queja de Habacuc (1: 1-4)

¿Hasta cuándo, Señor, he de pedirte ayuda sin que tú me escuches? ¿Hasta cuándo he de quejarme de la violencia sin que tú nos salves?  ¿Por qué me haces presenciar calamidades? ¿Por qué debo contemplar el sufrimiento? Veo ante mis ojos destrucción y violencia; surgen riñas y abundan las contiendas. Por lo tanto, se entorpece la ley  y no se da curso a la justicia. El impío acosa al justo, y las sentencias que se dictan son injustas.

El profeta menor Habacuc, es también conocido como el profeta del “Hasta cuándo” debido a cómo se enfrenta en oración y queja hacia Dios. Pero pocos conocen que el significado de Habacuc es “El que abraza” aludiendo al consuelo que Dios entrega a la misma oración y queja del profeta.

Si analizamos  un poco el contexto donde Habacuc escribe este libro, nos encontraremos con una civilización no muy distinta a la cual vivimos hoy en día. Siendo también contemporáneo al del profeta Jeremías, Habacuc se encuentra frente una sociedad turbulenta, donde la presión social, el mal uso del poder político y legislativo y el propio comportamiento desobediente ante la Ley de Dios del pueblo de Israel, mantenían el corazón del profeta inquieto, dolorido y sofocado, por lo que decide hacerle la siguiente pregunta a Jehová  ¿Hasta cuándo, Señor, he de pedirte ayuda sin que tú me escuches?...  ¿Le han hecho alguna vez esta pregunta a Dios? Yo la he hecho en más de una ocasión.

Habacuc, observaba a su alrededor  un caos social (cómo no relacionarlas cuando miramos las noticias o leemos los periódicos) y se preguntaba ¿Dónde está Dios? La tiranía de los reyes injustos, las cortes corrompidas y deshonestas.
El sentimiento de Habacuc, frente a los acontecimientos, fue apreciar que Dios estaba ausente e indolente frente a todo lo que veían sus ojos. (Un sentimiento similar al de Job) y entonces decide “encarar” a Dios.

A lo largo de mi corta vida, me he encontrado a mí misma encarando a Dios desde la rabia y la impotencia, y he escuchado el silencio de Dios por largos años, de los cuales mi corazón estuvo oprimido, desolado y el gozo de la Salvación había decaído. No me centré en lo que Dios quería hacer al permitirme vivir en ese caluroso desierto, no me percataba que Él era la fuente, sino más bien buscaba el agua en oasis imaginarios, provocados por el delirio.

Si bien Habacuc abrió su corazón y pudo expresarle, desde sus entrañas, sus desesperadas preguntas a Dios, esto no quedó sólo en una larga lista de quejas y cuestionamientos, si leemos completamente el libro, nos vamos a percatar de algunas cosas, como por ejemplo la respuesta que Dios le da a Habacuc, cómo Habacuc acepta esa respuesta en primera instancia, el descanso de Habacuc en la soberanía de Dios y por último un hermoso cántico de exaltación de Habacuc hacia Dios.

La respuesta que Dios dio al profeta a sus preguntas, dejó tan sorprendido a Habacuc que éste no logra comprender qué se tramaba Dios con todo eso. Dios le responde que él aplicaría justicia con un pueblo injusto, aún más descarrilado que el mismo pueblo de Israel “¡Miren a las naciones!     ¡Contémplenlas y quédense asombrados! Estoy por hacer en estos días cosas tan sorprendentes que no las creerán aunque alguien se las explique. Estoy incitando a los caldeos, ese pueblo despiadado e impetuoso, que recorre toda la tierra para apoderarse de territorios ajenos.” (Habacuc 1:5-6) Frente a esta respuesta, Habacuc queda aturdido, su mente humana y finita no da lugar para la aparente irracional respuesta de Dios y nuevamente realiza una “queja” diciendo: “Son tan puros tus ojos que no puedes ver el mal; no te es posible contemplar el sufrimiento. Por qué entonces toleras a los traidores? ¿Por qué guardas silencio mientras los impíos se tragan a los justos? Has hecho a los hombres como peces del mar,  como reptiles que no tienen jefe. Babilonia los saca a todos con anzuelo, los arrastra con sus redes, los recoge entre sus mallas, y así se alegra y regocija” (Habacuc  1:13-15)
Me siento tan identificada con este profeta, ya que en mi humanidad y carnalidad, no doy cabida a la hermosa y sorprendente soberanía de Dios. Mis pensamientos no dan a lugar a que Sus Pensamientos son completamente diferentes a los míos “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.” (Isaías 55:8-9) y me ha costado mucho aprender a descansar en su señorío.

Habacuc, a pesar de no entender a Dios, éste no perdió su fe y realiza una declaración potente "El insolente no tiene el alma recta, más el justo por la fe vivirá" (Habacuc 2: 4), la cual involucra nuestro sustento a tal punto que se declara implícitamente en todo el Nuevo Testamento por el mismo Jesús y sus discípulos  (Mateo 9:2, 22,29, Mateo 15:28, 17:20, 21:21,23:23, Marcos 2:5, 4:40, 5.34, 10:52, 11:22, Lucas 5:207:9, 7:50, 8:25, 8:48, 17:5-6, 17.1918:42, 22:32, Hechos 3:16, 6:7, 11:27, 14:9) Por sólo nombrar algunos, y explícitamente en Romanos 1:7 , sin embargo, me quiero detener en  Hechos 14.22 “confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios”.

Muchos cristianos que pasan por tribulaciones y dificultades, y al sentir que Dios guarda silencio a grandes interrogantes o dificultades, decaen en el camino y pierden la fe, dejando de perseverar en ella. ¿Buscamos a Dios a pesar de que pensemos que Dios esté sordo? ¿Realmente Dios habrá quitado sus ojos, oídos y atención de mí? (esta respuesta está en dos post anteriores en mi blog) Entonces dudamos de los atributos de Dios y no logramos comprender que El silencio de Dios habla de su Soberanía.

Es necesario entender que "sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan" (Hebreos 11.6) Las dificultades no pueden apartarnos de su amor "¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación o angustia o persecución, o hambre o desnudez o peligro o espada? (...) Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente ni lo por venir, ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro" (Romanos 8:35-39)

Por otro lado, debemos comprender que Dios responde en su tiempo, no en el nuestro “Yo sé los planes que tengo para ustedes, planes para su bienestar y no para su mal, a fin de darles un futuro lleno de esperanza. Yo, el Señor, lo afirmo.” (Jeremías 29:11) Dios usaría a los Caldeos para hacer justica (en ese tiempo los Caldeos no era una nación importante o reconocida)

¿Cómo reaccionamos cuando la respuesta de Dios es diferente a lo que nosotros esperamos? Dios siempre nos da respuesta, sólo que no somos capaces de darnos cuenta de esto, porque no es lo que esperamos, y regularmente la respuesta que esperamos es dejar de sufrir. C.S Lewis dijo algo muy interesante de analizar y quizás de aplicar a nuestra vida en momentos difíciles o de muchas luchas con Dios, la frase es la siguiente: “El dolor es el megáfono que Dios utiliza para despertar a un mundo de sordos” Entonces pregunto, ¿quién realmente es el sordo?

Entonces, ¿ qué debemos hacer cuando no entendemos el método de respuesta de Dios? Habacuc lo redujo en cinco  pasos fundamentales:

1.       Detenerse a pensar quién es Dios. “¡Tú, Señor, existes desde la eternidad! Habacuc 1:9a
2.        Recordar los atributos que conocemos de Dios. ¡Tú, mi santo Dios, eres inmortal! Habacuc 1:9b
3.       Tomar esos atributos y atribuirlos al problema. Tú, Señor, los has puesto para hacer justicia; tú, mi Roca, los has puesto para ejecutar tu castigo” Habacuc 9c
4.       Si aún no encontramos respuesta, oremos y dejemos que Él actúe. “Me mantendré alerta,     me apostaré en los terraplenes; estaré pendiente de lo que me diga, de su respuesta a mi reclamo.” Habacuc 2:1
5.       Alabemos a Dios, porque para siempre es su misericordia. “Señor, he sabido de tu fama; tus obras, Señor, me dejan pasmado. Realízalas de nuevo en nuestros días, dalas a conocer en nuestro tiempo; en tu ira, ten presente tu misericordia.” Habacuc 3:2




“Aunque la higuera no dé renuevos, ni haya frutos en las vides; aunque falle la cosecha del olivo, y los campos no produzcan alimentos; aunque en el aprisco no haya ovejas, ni ganado alguno en los establos;  aun así, yo me regocijaré en el Señor, ¡me alegraré en Dios, mi libertador! El Señor omnipotente es mi fuerza; da a mis pies la ligereza de una gacela y me hace caminar por las alturas.” Habacuc 3: 17.19